2021… Lo esperado. Todo depende de uno mismo.

Es curioso, nos planteábamos el cambio de año como si el Covid quedase atrás, como si los buenos deseos fuesen a cumplirse y todo fuese a solucionarse con el cambio de ejercicio. Y parodiando aquellos fantásticos humoristas, Tip y Coll, «del Gobierno, hablaremos otro día…».

La pregunta es qué haremos los empresarios y directivos para que realmente 2021 sea un año mejor. El escenario ha cambiado, no hay duda. La incertidumbre ha venido para quedarse. En la actualidad se llama Covid, en el futuro… no lo sabemos, pero habrán más situaciones adversas. El poder de los gobiernos, de los medios de comunicación, del miedo en las masas, de las oportunidades económicas que todo ello representa, es demasiado atractivo para que no se repita de nuevo un escenario similar motivado por nuevos virus o por cualquier otra razón.

Entretanto, como de alguna forma nos indicaba la interesante reflexión de Victor Frankl en «El hombre en busca de sentido», todo depende de nuestra actitud ante los acontecimientos que no podemos controlar. Y nuestra actitud como empresarios o directivos, si está orientada a buscar soluciones en escenarios tan cambiantes, logrará nuevos éxitos tanto para las empresas como para los equipos que las conforman. Todo depende de nosotros.

Por ello, comprender qué sembramos, cómo preparamos el futuro, cómo trabajamos con nuestros equipos y cómo detectamos nuevas oportunidades con enfoques estratégicos y a la vez, prácticos… supondrá la diferencia entre éxito y fracaso. En una solución de darwinismo, sólo las especies más capaces sobreviven: apliquémoslo al mundo empresarial.

Rescato esta foto de 2017, porque ahora toma más sentido que nunca, sembremos aquello que queremos recoger. Seamos responsables, trabajemos con el ejemplo hacia nuestros equipos, y lideremos el cambio.

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