Casi cien años atrás, ya apuntaba Dale Carnegie que cuestionarse a uno mismo es una de las actitudes más difíciles de encontrar en el ser humano. Hace unos días, leí un artículo que hacía referencia a un estudio según el cual el 85% de las personas no hacemos autocrítica, y sencillamente no cuestionamos nuestra actitud, enfoque o comportamiento.

Esta es una reflexión tremendamente interesante en lo que respecta a la consultoría, y me hace valorar mucho –y admirar la actitud- a aquellos empresarios y directivos que deciden confiar en consultores especializados para que aporten una visión externa de su negocio con el fin de mejorar un área, otra, o toda la organización.

La visión externa especializada permite enfocar la empresa con objetividad, contrastar las mejores prácticas de diferentes sectores, desarrollar un know how adicional al ya existente en la empresa y generar opciones de mejora… y ello implica la necesidad de que el empresario o directivo valore la oportunidad desde un análisis propio teniendo claro que contar con asesoramiento no menoscaba su capacidad directiva, sino que la complementa. Esto implica la necesaria humildad que es fundamental como seres humanos, y más aún como directivos.

Cualquier multinacional no duda en trabajar con empresas externas especializadas con el fin de optimizar su área comercial, marketing, finanzas u organización general. Sencillamente, los directores generales de estas empresas tienen la seguridad absoluta de que manejan su negocio con solidez y experiencia, la cual se centra en los aspectos fundamentales que le permiten evolucionar sus empresas día a día, y esto es complementario con las aportaciones externas que realizan un equipo de especialistas en cada materia. Para esto es necesario tener gran seguridad en si mismos.

Hace ya algunos años, cuando era directivo de una multinacional y desarrollamos el sistema CRM, contratamos a una consultora de primer nivel y le dije al gerente de consultoría que lideraba el proyecto: “Con lo que invertimos en vuestros honorarios, sería mejor incorporaros en plantilla” y me respondió: “Si entrásemos en vuestra plantilla, nos absorberían las tareas del día a día y no implantaríamos este CRM”. Gran respuesta.

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