¿Marca propia o Marca de distribución?

Hasta hace unos años, los mercados evolucionaban progresivamente: el consumidor estaba más informado y la venta se complicaba, ese mismo consumidor disponía de menos tiempo para efectuar sus compras lo que implicaba que el formato de establecimiento tornaba hacia modelos de mayor proximidad, las marcas de distribución crecían y por tanto los lineales cambiaban su fisonomía en beneficio de éstas… era un escenario que ya parecía volverse complejo, crecientemente complejo.

En la actualidad y en gran parte debido a la coyuntura económica, la evolución se ha transformado en revolución. Los factores antes expuestos se han acelerado significativamente y la elección del consumidor se hace más compleja (o más simple?), a la par que se polariza entre productos premium cuando desea algo “especial” y productos de marca de distribución para su compra diaria (que superan el 40% en productos de gran consumo) las cuales, todo hay que decirlo, han aumentado su calidad media a lo largo de la última década.

Sólo construyendo una marca sólida, que genere diferenciación, valor añadido y confianza se logra la identificación del consumidor

Ante este escenario, el fabricante se encuentra en la dicotomía de vender sin marca para la distribución (u otros marquistas, como hacen muchas cooperativas de primer grado) o crear marca, que es lo que le permitirá al consumidor diferenciarla en el punto de venta y ganar su confianza. En Andalucía, diversos estudios señalan que más del 70% de los productores fabrica o fabricaría productos para terceros, y esto es algo, a mi juicio, preocupante.

Sólo construyendo una marca sólida, que genere diferenciación, valor añadido y confianza se logra la identificación del consumidor. Para ello, es cierto, es necesario invertir en diseño y desarrollo de productos diferenciales, además de dotar a la empresa de una sólida organización comercial y de márketing que aporte comunicación y valor a dicha marca. Es el camino largo, difícil, y con más riesgo, si bien es el que nos hace depender de nosotros mismos y no de los grandes volúmenes indiferenciados que hacen que la marca de distribución la elabore un productor… y mañana… quizá otro.

Hay opciones. Gran parte de los consumidores están deseosos de ver, sentir y probar algo nuevo, diferente y con lo que se pueda identificar. No merece la pena ir a por ellos y atender sus necesidades?

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