Competir exige bajar al terreno y estar en la mesa de decisión
En topminds hablamos de Crecimiento Competitivo, pero no como una idea abstracta. Lo vivimos cada día, dentro de las empresas, acompañando a sus equipos y a sus directivos en los momentos clave, implicándonos en cada fase del proceso de negocio.
Quiero compartir un ejemplo real de un día de trabajo que refleja lo que somos y lo que hacemos.
📍 5:00 de la mañana.
Estaba en el almacén, subido en una furgoneta para repartir carne. Sí, repartiendo carne. Porque si quieres mejorar la competitividad de una empresa, tienes que entender cómo funciona desde abajo: cómo piensan los equipos de reparto, qué inquietudes tienen, qué dicen los clientes cuando reciben el producto. No hay diagnóstico más honesto que escuchar directamente a quienes sostienen la empresa a diario.

📍 14:00 horas.
A mediodía me senté a almorzar en el restaurante privado del presidente de la compañía (Jisap) junto al presidente y el consejero delegado. Allí analizamos la evolución del negocio, los retos estratégicos y definimos los próximos pasos. Es en esa mesa donde se toman las decisiones de alto nivel… pero conociendo ya lo que ocurre en la calle.
📍 22:00 horas.
Por la noche, cena en el Parador de Lorca junto al director comercial negociando -por supuesto en inglés- con un importador japonés interesado en productos cárnicos de La Comarca. Una conversación exigente, donde cada detalle cuenta: calidad, precio, tiempos de entrega, imagen de marca. Negociaciones que marcan el futuro internacional de la empresa.
Un solo día. Tres niveles. Una misma misión: mejorar la competitividad real de la empresa.
Esto es lo que hacemos en topminds.
No diseñamos informes para que duerman en un cajón.
Nos involucramos desde la base hasta la alta dirección.
Porque solo así se consigue que una empresa sea competitiva en un entorno global.
La competitividad no es teoría. Es acción.
