¿Eres Imprescindible?

Tengo la sensación de que los valores tradicionales, tan importantes hace unos años, se han desvanecido en gran parte de la sociedad. De hecho, pocas noticias hablan de ellos y nos cuesta ver reflejados en los comportamientos aquello que nos enseñaban muchas personas que vienen de generaciones anteriores.

Poco o nada se habla del esfuerzo, de hacer lo correcto, de involucrarnos en los proyectos que desarrollamos -tanto profesionales como personales-, de vincularnos a personas o a empresas, de ser partícipes en cambios positivos… todo ello lo sustituimos con demasiada frecuencia por el hedonismo, por el «yo lo valgo», por «los derechos mal entendidos» y por una vida más fácil que a la vez es mucho más vacía y difícil.

La sociedad necesita personas que sean diferentes e imprescindibles, que no sean sólamente uno más en el rebaño, sino que quieran diferenciarse aportando algo más que una vida que está dirigida por la inercia y el pensar común, que cada vez está más distorsionado. Necesitamos personas que disfruten del contacto humano, de relaciones transparentes, que transmitan positividad y compromiso, personas que cambien organizaciones, relaciones y empresas disfrutando mientras lo hacen, sin miedos.

Quizá, si cada uno de nosotros -directivos, empresarios y empleados- nos centramos más en qué aportamos en vez de qué demandamos, tendremos una sociedad mejor y empresas más comprometidas con sus equipos, porque los equipos estarán a su vez comprometidos con sus empresas.

Como cuestionaría el gran autor y experto en marketing, Seth Godin, ¿Eres Imprescindible?

Javier de Miguel Luken

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